Todo sobre plantas

Plantas que repelen a los insectosPlantas que repelen a los insectos:

La química se ha desarrollado tan rápidamente que poca gente se cuestiona la necesidad de estos productos. En el momento que se ve un bicho se saca el insecticida y al insecto, bueno o malo, se le mata. Entonces, si todos los insectos son malos, ¿cómo se explica que las plantas hayan resistido durante miles de años? La respuesta es que no todos los insectos son nocivos. En realidad, la mayoría de los insectos no hace ni bien ni mal, y algunos, incluso, benefician a las plantas. Lo que a los humanos nos interesa son las relativamente escasas plagas de insectos.

Antes se solía usar el sentido común para ayudar a la naturaleza a luchar contra sí misma. En este siglo hemos aprendido a sobrepasar a la naturaleza con los productos químicos. Al principio los productos químicos parecían la solución a los problemas de los sembrados. Y ahora nos damos cuenta de que los problemas a largo plazo que algunos de éstos crean no valen la pena si los comparamos con los beneficios a corto plazo. Es eso por lo que empezamos a mirar hacia atrás y consideramos los beneficios de otros métodos menos agresivos que se utilizaban en el pasado.

La mayoría de los métodos de los planes de protección en el pasado se desarrollaron más bien a través de la experiencia personal que mediante la experimentación controlada. Se probaron muchas cosas y aquellas que resultaron efectivas para el control de las plagas se transmitieron de padres a hijos; muchas de ellas todavía se usan en la actualidad. Algunos agro-químicos rechazan con desdén tales métodos para el control de las plagas y los consideran como algo folklórico. Pero como en muchos casos el folklore popular, la sabiduría en jardinería se basa en la verdadera experiencia.

La sabiduría popular aplicada a la jardinería trata del uso de ciertas plantas para controlar las plagas que tanto molestan a otras. Es una parte importante del concepto de la plantación de especies complementarias. Algunas plantas especiales protegen a sus compañeras, por ejemplo, camuflando el olor de la planta que se va a atacar, rechazando a los predadores o envenenándolos o desviándolos hacia otros terrenos.

Las capacidades de estas plantas son bien conocidas en la jardinería tradicional y son aceptadas como válidas por los jardineros con experiencia. Otras afirmaciones sobre otras plantas implican controversia. Pues lo que es válido para unos especialistas no lo es para otros. Lo que funciona un año no parece funcionar al año siguiente. Aquí entran en juego muchos factores: la diferencia de la composición y de las condiciones del suelo, si existe un seto cerca, la variedad de las plantas en el jardín, la época el año en que se plantan, las condiciones climáticas, y un sinfín de cosas. Los laboratorios pueden probar que ciertas plantas contienen insecticidas pero no pueden decirnos si tal planta los utiliza o si son efectivos en condiciones normales de siembra.

Algunas de las supuestas medidas se basan en encuentros casuales; un poco como mantener a un elefante fuera de la cerca poniéndole una naranja en un árbol: si no hay tal elefante, no existe tal posibilidad. La reducción de ácidos en una planta un año puede no ser debida a la propiedad de la planta vecina, pero a lo mejor se debe a que ha habido más mariquitas, o por supuesto, menos ácidos.

La técnica más popular para la protección de las plantas en la plantación de especies complementarias consiste en usar una planta para detener a los predadores de las plantas vecinas. Uno de los muchos ejemplos probados es el de los clavelones contra la reducción de los escarabajos mejicanos de las alubias.

En algunos casos las plantas complementarias matan a los insectos. Por ejemplo, la dulcamara negra atrae a los escarabajos rojos y éstos ponen sus huevos al lado de ella. Cuando las larvas nacen, comen la planta venenosa y mueren, por lo tanto reducen el número de escarabajos que pueden atacar a las patatas vecinas. Un caso parecido les ocurre a los escarabajos rojos con los estramonios.

Los clavelones tienen un efecto similar y se pueden utilizar para limpiar el suelo de nematodos. Los clavelones franceses y africanos atraen a los nematodos a sus raíces, de las cuales no se pueden alimentar; de esta forma reducen la próxima generación de nematodos de forma efectiva. Si se quiere usar los clavelones con este objetivo, es más efectivo si se plantan la temporada anterior. Una forma menos efectiva, pero interesante, es la de intercalar los clavelones con la cosecha principal cuando está creciendo. Las semillas de ricino se pueden utilizar de la misma manera para control de los nematodos que ataquen a la cosecha.

Hace tiempo que se estableció otra manera de combatir las plagas de insectos con plantas encubridoras. Existen afirmaciones de que muchas de las hierbas aromáticas y las hortalizas se pueden utilizar para camuflar el olor de las plantas vecinas. Las moscas de la zanahoria invaden a sus huéspedes atraídas por el olor de la zanahoria, y hace tiempo que se viene practicando la intercalación de éstas con cebollas, las cuales despiden un olor característico que confunde a los insectos.

En muchos casos la planta vecina encubre a la planta huésped. Se ha probado que una cosecha de protección con tréboles hace más difícil para las moscas de la col penetrar en las raíces de éstas. Una zona muy tupida e plantas dificulta a los insectos encontrar la planta que pueden dañar, y los jardines sembrados de esta forma tendrán mejores resultados y mantendrán las plagas bajo límites tolerables.

No importa las plantas que intercale, pero de lo que no hay duda es que un jardín mixto tendrá menos problemas de plagas que otro de plantación restrictiva. Al haber una gran diversidad de plantas, también existe un gran número de plagas con más o menos oportunidades de alcanzar un nivel de proliferación alarmante.

Las plantas de flor:

Plantas de florLa flor, que desvela con un gracioso descaro la intimidad triunfal de la sexualidad vegetal, es la expresión de la sensualidad extrema de la naturaleza.

Engalanada con los más bellos artificios y con colores soberbios, interpreta su papel de seductora para garantizar la descendencia de la especie. El refinamiento de las líneas, la infinita variedad de las formas, la extravagancia de los colores y la sutileza de los perfumes sólo tienen una finalidad: reunir las condiciones ideales para que la fecundación renueve el milagro de la vida.

Las plantas, en una aparente inmovilidad, muestran tesoros de ingenio para lograr amores fecundos. Una orquídea se disfrazará de insecto, hasta dejarse llevar a un acoplamiento ficticio, que mostrará al animal haciendo las veces de alcahuete involuntario.

Tan sólo basta un contacto de algunos segundos o un simple roce para que los minúsculos granos de polen pegados al abdomen velludo del abejorro o de la abeja se adhieran al pistilo de savia pegajosa de la orquídea.

Algunas flores de cacto esperarán a la noche para abrirse y atraer irresistiblemente a los murciélagos, que las polinizarán.

Los perfumes no fueron creados para deleitar nuestros sentidos, sino para atraer a determinados insectos que se harán cómplices de la propagación de las plantas que frecuentan.

Sin que experimentemos sus efectos de modo primario y espontáneo, la naturaleza profundamente erótica de las flores inspira nuestros sentimientos y los usamos desde siempre en nuestros juegos de seducción.

Aunque el código complejo y anticuado del lenguaje de las flores de antaño se borre de nuestra memoria, la flor siempre expresa belleza, suavidad, feminidad, afecto, ternura y amor. Además, el hecho de ofrecerse completa, viva, abierta en su tiesto, le brindará un valor simbólico todavía mayor, la garantía de un placer profundo y de una gran alegría compartida.

Las plantas de frutos ornamentales:

limoneroEn el mundo complejo de las plantas superiores, el fruto es el resultado del ciclo de la vida, la promesa de un nacimiento, la garantía de la perennidad de la especie.

También es un maná para los animales y los seres humanos que se deleiten con él.

Es la imagen de la generosidad de la naturaleza, y brinda la ocasión de compartir un momento de placer y de amistad.

Objeto de mil y una controversias, el fruto goza de complejas protecciones en el caso de muchas plantas, ya que s vital para su supervivencia.

Puede vestirse con una cáscara durísima o espinosa, para evitar ser devorado por cualquiera.

En algunos casos, desprenderá un olor pestilente o un amargor que disuadirá a los más hambrientos.

También puede adornarse con colores subidos y brillantes, que atraerán todas las miradas. Pero, en el lenguaje sutil y simbólico de la naturaleza, ello suele significar: “¡cuidado, peligro!”.

Una baya demasiado vistosa y apetitosa contiene sustancias tóxicas con frecuencia. Estamos ante la expresión concreta del mito del «fruto prohibido», una manera de decirnos: “no ceda a la tentación”.

En el transcurso de los siglos, el ser humano ha seleccionado los frutos comestibles, sin olvidar aquellos cuyo aspecto y colores enamoran.

Entre las plantas para cultivar en casa, las especies de frutos ornamentales no son legión, pero desempeñan una función importante, al escapar del diseño ornamental clásico compuesto de follaje o de flores.

Dentro del mundo de las plantas de frutos ornamentales, podemos encontrar diversidad de familias, como por ejemplo:

– Las ardisias, pequeños arbustos de la familia de las mirsináceas, de ramas escasas y porte extendido, apreciado por las bayas rojas que lo decoran en Navidad.

– Los agrios y citrus, compuesto por los naranjos, los limoneros, los pomelos, las mandarinas y otros cítricos, presentando normalmente frutos comestibles.

Será sin duda muy agradable para nuestros sentidos acoger una de estas plantas en casa. Y recuerda, te la enviamos a domicilio!

Las necesidades de las plantas:

La Iluminación: Es indispensable para la vida de una planta. En el interior de un hogar, hay que intentar colocarlas exponiéndolas a la luz solar o bien alumbrarlas artificialmente.

El Calor: En el interior de un hogar, la temperatura ideal es de entre 12º en invierno y 24º en verano.

La Humedad: Es un elemento imprescindible para un buen crecimiento de la planta de interior. El grado óptimo de humedad es de entre 72% y 75%. En invierno, en viviendas con calefacción, las plantas sólo llegan a tener un 40%

El Riego: En lo que respecta al riego, depende de varios factores:

– Necesidades de cada una, Ej. (En crecimiento y floración necesitan más riego)

– Dependiendo de la temperatura de la habitación.

– Depende de la composición del sustrato (arena, tierra, etc.) unos secan antes que otros.

La Fertilización y los abonos: Es necesario poner periódicamente un abono ya que los contenidos en el sustrato acaban por extinguirse. Se distinguen de dos tipos:

– Los Químicos: de síntesis, con elementos en su forma más pura.

– Los Orgánicos: a base de restos córneos, polvo de hueso o sangre desecada.

Las planta durante las vacaciones:

Las plantas de un hogar soportan sin ningún problema una ausencia veraniega de cuatro días como máximo. A partir de ese momento se plantea el problema del riego, y el de la iluminación. Si nadie puede acudir a cuidar sus cultivos, tendrá que colocar sistemas para conservarlos en buen estado hasta su regreso. Afortunadamente existen soluciones.

Ninguna planta puede sobrevivir sin luz. Tras tres días en la oscuridad, aparecen los primeros síntomas de debilitamiento, las hojas palidecen y los tallos se marchitan.

La primera precaución durante las vacaciones consiste en agrupar las plantas en una habitación iluminada por luz natural al menos ocho horas diarias.

Evite el sol directo, que estimula inútilmente la transpiración. Si todas las persianas deben permanecer cerradas por seguridad, instale una iluminación artificial, con lámparas de luz diurna.

Un interruptor automático (temporizador) regulará la duración del alumbrado establecida en 12 horas diarias, lo que resulta conveniente para la mayoría de las especies.

La víspera de su partida, riegue normalmente las plantas. Al día siguiente, sumerja cada maceta en un cubo de agua, hasta que ya no se forme la más mínima burbuja de aire.

Coloque cada planta en un platillo, en esta ocasión, no vacíe el agua. Para limitar la desecación, cubra la tierra con bolsas de arcilla, musgo, turba empapada o papel de periódico mojado.

Riegos automáticos.

auto riegoSi se marcha con frecuencia, instale sus plantas en hidrojardineras. El día de partida llene bien todo el depósito y moje bien la tierra por encima.

Una hidrojardinera de 30 cm de diámetro puede garantizar las necesidades de agua de la mayoría de las plantas verdes durante tres semanas. Existen también sistemas de riego automático, inspirados en el sistema de riego por goteo, especialmente concebidos para las plantas de interior. Con este sistema, se asegura la necesidad de riego en cantidad regular, una o dos veces al día.

Consejo casero:

Con una aguja para tejer, metálica e incandescente, perfore el tapón de plástico de una botella de agua mineral llena. Vuelque la botella e hinque el cuello en la tierra a una profundidad mínima de 3 cm y manténgala en su sitio.

Haga un agujero pequeño en el fondo de la botella para crear una entrada de aire. Así el agua se esparcirá suavemente por la gravedad. (Existen soportes para fijar una botella volcada).

Plantas que protegen de los elementos:

Uno de los grandes retos de la jardinería es la lucha constante contra los elementos. En algunos lugares el problema se puede solucionar combatiendo el clima existente con protecciones contra el viento, proporcionando sombra o humedad; pero en otros casos, nos debemos anticipar a los cambios bruscos de temperatura. No importa en qué parte del país, siempre parece existir la idea del invierno más frío el verano más seco, lo que hace que las planas padezcan tensión ante las inclemencias naturales.

Pocos jardineros pueden trabajar el jardín en condiciones ideales; la mayoría tienen que modificar sus huertos en un intento de combatir los rigores del clima. Y en muchos casos esto es posible utilizando las plantas como ayuda.

Uno de los enemigos de las plantas es el viento. Las puede dañar rompiéndolas con su fuerza, o secando las hojas. También les puede causar un daño indirecto secando el suelo, por lo cual impide la humedad, o erosiona el suelo colindante. La solución está en crear protectores del viento, unas estructuras caseras o plantaciones altas que controlen la fuerza el viento. Las empalizadas de madera, una pared de ladrillos y/o piedra, o las pantallas de malla de plástico pueden proteger a las platas del viento. Las plantas expuestas al sotavento pueden protegerse con barreras a una distancia de diez veces la altura de la barrera. Sin embargo, si éste es sólido, tal como una pared, se pueden crear grandes turbulencias. Las vallas abiertas y las mallas de plástico suelen ser más efectivas, ya que permiten que el aire penetre, dando la necesaria protección al lado del sotavento.

Aunque las vallas y las mallas abiertas cumplen su objetivo, los setos son, sin lugar a dudas, la opción más atractiva. Éstos necesitan talarse y recoger sus hojas, pero a pesar de todo benefician ampliamente al jardín. Los setos tienen la cualidad de ser buenos cortadores del viento: permiten que el aire se filtre y poseen una cierta flexibilidad cuando deben soportar fuertes ráfagas. También se pueden ajustar ya que pueden dejarse crecer más o recortar hasta adquirir el efecto requerido.

Los setos se pueden cultivar eligiendo entre una gran variedad de arbustos o árboles, aunque se debe evitar los de crecimiento vigoroso. Aunque éstos alcancen rápidamente la altura deseada, no pararán de crecer, y necesitará como consecuencia más cuidados que los de crecimiento más lento.

Las heladas son otro de los riesgos de muchos jardines. En este caso las especies más débiles pueden plantarse contra la pared que mira de cara al sol de invierno o cerca de arbustos o árboles con una situación similar. Algunas plantas necesitan ser acolchadas en invierno para darles protección, y aquí las hojas secas como el helecho o la paja pueden constituir un perfecto acolchado.

Otro problema para las plantas es el sol fuerte o solana. Algunas plantas, las que prefieren la sombra, se pueden dejar al sol a condición de mantenerlas con humedad y no dejándolas secar, pero la forma más fácil de protegerlas es con alguna sombra. Y para esto, los árboles y los arbustos son muy adecuados. Es mejor evitar los que tienen raíces poco profundas, los cuales crean unas condiciones difíciles para otras plantas.

Una sombra suave y poco densa es mucho mejor. A menos que el sol incida sobre algunos puntos durante el día, basta con colocar las plantas al lado de un arbusto en vez de debajo de éste. Para aliviar la escasez de agua lo que puede ayudar son los indicadores ya que poco se puede hacer a este respecto. En las zonas con mucha lluvia durante todo el año pero con intervalos irregulares, quizá con sol muy fuerte o vientos, el jardinero a menudo se olvida de la humedad del suelo; y puede ser que la tierra esté más seca de lo que se piensa.

Una manera de resolver este problema es plantar algunos indicadores de la sequía: plantas que muestran antes de tiempo que el suelo está empezando a secarse (ej.: pérdida de la hoja) y que es la hora de echar agua artificialmente. El drenaje es un problema que hay que tratar cuando se diseña el jardín; no es un problema que se pueda resolver con las propias plantas.

Muy pocas plantas tolerarán el exceso de agua y sólo unas pocas detestan cualquier tipo de humedad durante el invierno cuando están en la fase de letargo.

Una solución puede ser colocar cristal o una pantalla sobre éstas últimas, pero existen otras plantas como los Cistus que se benefician de su plantación cercana a los árboles pues éstos retirarán el exceso de agua del suelo para abastecer sus necesidades.

Los soportes para las plantas:

Una de las labores más tediosas del jardín es la de intentar que las plantas no se tuerzan con el viento. Esto se pude prevenir instalando cortavientos, aunque a veces es necesaria la plantación de trepadoras altas.

Si el jardín se ajusta a los principios del jardín campestre, en ese caso las plantas se sembrarán tan juntas que actuarán como soporte mutuo. Para esto se necesita una planificación cuidadosa para asegurar que las plantas se gradúen de acuerdo con el tamaño. Por supuesto Delphinium no tendrá el soporte de la Aubrieta, pero si la plantamos al lado de otras plantas más fuertes como la Inula helenium, se mantendrá erecta sin ningún soporte.

Si se necesita ayuda, un material vegetal, como puede ser el emparrado de los guisantes, puede servir como un armazón más natural que otro de plástico o metal y en el cual las plantas pueden crecer. Para preparar tal estructura se debe cortar y almacenar varas de avellano u otro tipo de ramas antes de que sus hojas hayan brotado. Cuando se necesiten, se clavan en el suelo y se arquean las puntas hasta atarlas todas juntas para formar un armazón rígido.

Las plantas trepadoras y las rastreras necesitarían casi siempre un soporte, incluso cuando el viento no sea un factor importante. A menudo éstas crecen sobre las paredes o sobre las vallas con la ayuda de alambre o con las yemas de las plantas fijas en el soporte. Sin embargo, en un medio natural las planas pueden servir de soportes a las trepadoras y rastreras. Un ejemplo serían los troncos viejos de manzanos sobre los que pueden crecer las clemátides o los rosales.

Quizá el viejo manzano sea demasiado viejo para dar manzanas, pero puede servir como soporte a las maravillosas clemátides y a los rosales. Una planta trepadora también puede crecer sobre otro árbol o arbusto floral, o entrelazarse con otra trepadora sobre una pared o sobre una pérgola. Lo maravilloso de este ejemplo es que si la trepadora y su soporte vivo, o, en el segundo caso, las dos trepadoras, se seleccionan con cuidado, florecerán en diferentes épocas, manteniendo la floración durante largo tiempo, puede que hasta bien entrados los meses de invierno si elegimos bien el arbusto floral.

Las combinaciones pueden ser numerosas. Las clemátides no se pueden descartar como elección. Esta bonita planta trepadora puede crecer sobre otra trepadora como sería la rosaleda o sobre otros muchos arbustos. Y se puede utilizar una trepadora anual y otra de tipo perenne; la capuchina y los pensamientos pueden ser una combinación efectiva para crecer sobre un arbusto.

1 Comentario

  1. gloria apfelbaum

    quería saber sobre semillas de grama, me gustaría un TE para poder hablar con alguien, muchas gracias

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