El gladiolo, la flor de Agosto

Agosto es uno de los meses más calurosos del año y a la mayoría de nosotros nos trae evocaciones de playa, sol, descanso y sosiego. ¿Y por qué no? También de flores. En este mes tan vacacional os presentamos la flor dedicada al agosto, cuya historia y variedad sin duda os sorprenderá. Hablamos del gladiolo, una planta que lleva cautivando al mundo desde hace milenios.

La simbología de la flor del agosto

GladioloEl gladiolo presenta un claro parecido etimológico con la palabra gladiador, y es que ambas derivan del vocablo latino “gladius”, que significa espada. La razón por la que esta planta recibe la denominación de un arma bélica radica en que sus hojas son lanceadas y están rematadas en punta, lo que les confiere la apariencia de pequeñas espadas.

Además, en tiempos de la Antigua Roma, los gladiadores victoriosos eran obsequiados con una flor de gladiolo, como símbolo de triunfo. Hacía referencia a una personalidad férrea y de fuerte carácter, significado que se mantiene hasta la actualidad. Se trata, en resumen, de un regalo perfecto para alguien cuya idiosincrasia sea íntegra y admirable. También se utiliza para agasajar a la pareja, dando a entender que nos ha herido el corazón apasionadamente con una espada.

Historia y procedencia de la planta

Se sabe que tanto romanos como griegos cultivaban esta planta desde tiempos antiguos, traída en parte desde África, continente al que pertenecen más del 90% de las 260 especies conocidas de gladiolo. Los restantes taxones son oriundos de Europa, Arabia y el oeste de Asia.

En los primeros siglos de la Edad Moderna, el gladiolo fue utilizado como medicamento. En especial, los británicos empleaban el tallo de la planta como un cataplasma para extraer espinas y astillas. Sus hojas también eran usadas para combatir cólicos. Sin embargo, el gladiolo no es tan saludable como parece, puesto que algunas partes de la planta pueden ser tóxicas y producir irritaciones en ciertos individuos.

Sea como fuere, a partir del siglo XVIII el gladiolo de origen africano irrumpió con fuerza en Europa, desplazando a las especies genuinas, y haciéndose muy popular debido a su belleza. Hoy en día, la planta cultivada es un complejo híbrido entre varias especies de gladiolo, cruce que se inició en el siglo XIX.

Diversidad a todo color

Esta planta alcanza entre uno y tres metros de altura, desarrollándose a través de un tallo subterráneo conocido como cormo. Dicho tallo está cubierto de hojas en su región inferior, mientras que en la zona elevada surgen bonitas flores reunidas en una espiga. Dada la complejidad de colores del gladiolo, reunir varias de estas espigas da lugar a un ramillete realmente hermoso.

Por eso, el uso ornamental del gladiolo está muy extendido. Gracias a su belleza, los jardines individuales adquieren una delicada personalidad fruto de esta planta tan resplandeciente. Su apariencia es tan cautivadora que ha proliferado el cultivo comercial de esta planta. Holanda es uno de los máximos exportadores mundiales del gladiolo y en España es una de las flores más cultivadas, por detrás de la rosa y el clavel.

Esta popularidad es consecuencia clara de la hermosura de la flor. Los pétalos destacan por su fragilidad, lo que mantiene firme el deseo de cuidarlos para poder disfrutar de los caprichosos colores que recorren suavemente la flor. En muchos gladiolos, los colores del pétalo se alternan, con un tono principal y un segundo matiz que lo bordea. En esta heterogeneidad, radica la verdadera preciosidad de esta planta.

Cultivando su exquisitez

Hay que tener en cuenta que el gladiolo florece entre verano y otoño. No obstante, en los climas más apropiados para su desarrollo, como los ambientes templados, puede florecer durante todo el año. Para su cultivo se recomienda mantener la superficie entre los 10 y 12 grados centígrados. Pese a todo, los gladiolos pueden crecer también en suelos más calurosos, siempre y cuando la temperatura no supere los 30 grados.

En cuanto a las condiciones atmosféricas, la temperatura nocturna ha de estar comprendida entre los 10 y 15 grados y la diurna entre los 20 y 25. La humedad ambiental más idónea ronda el 60 o 70%.

El cuanto al sustrato, esta flor se adapta a gran cantidad de suelos, aunque es más amiga de las superficies arenosas correctamente abonadas. A sus necesidades básicas de nitrógeno, potasio y fósforo, hay que añadir importantes cantidades de hierro, calcio y magnesio.

También hay que hacer hincapié en que el gladiolo es un vegetal que requiere mucha luz, por lo que sólo florece cuando los días superan las 12 horas de sol. Además, esta plantación necesita muchísima agua al inicio del cultivo, siempre poniendo especial cuidado en no inundar el suelo y en que éste disponga de un correcto drenaje.

En resumen, el gladiolo es una flor que necesita de cuidados especiales, por tanto, nunca hay que perderla de vista. Atender a los pétalos permitirá descubrir enfermedades y plagas que la afecten. Si se nota algún tipo de decoloración, probablemente la planta haya sido infectada irremediablemente por algún insecto o bacteria.

En agosto, un gladiolo

Quienes tengan un cultivo de gladiolos, habrán disfrutado holgadamente del florecimiento de esta planta durante el verano, llegando al agosto con los pétalos vivos y llenos de color. El gladiolo es una flor preciosa para cualquier jardín y, como regalo, está a la altura de los más coquetos ramos de rosas.

Una flor delicada, frágil, pero linda como ninguna, en cuya variedad uno puede perderse durante siglos, regodeándose con ella. Una flor que ya portaron los gladiadores antiguos y que hoy en día sigue siendo un claro referente en la producción vegetal. Una flor ideal para un mes tan bonito como agosto, y que recomendamos regalar en cualquier acontecimiento señalado que suceda en dicho mes.

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3 Comentarios en “El gladiolo, la flor de Agosto”

Plantas

Hola, el Gladiolo es muy decorativo en agosto, pero también os quería recomendar una planta que florece de julio a septiembre y es muy decorativa: Achimenes. Es perfecta para interiores y además, produce una floración tan abundante que puede llegar a curvar sus ramas. También se puede emplear para colocarla en cestas colgantes. Un saludo!!

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